Frequently asked questions

¿Todavía hay casos de poliomielitis? ¿Tiene cura?


La poliomielitis sigue existiendo, aunque el número de casos ha disminuido en más de un 99% desde 1988, cuando se calcula que había más de 350 000 casos, mientras que en 2016 solo se notificaron 37. Esta reducción ha sido posible gracias un esfuerzo mundial por erradicar la enfermedad. En la actualidad, solo quedan tres países en los que nunca se ha detenido la transmisión de la poliomielitis: Afganistan, Nigeria y el Pakistán. Pese a los progresos que se han hecho desde 1988, mientras siga habiendo un solo niño infectado por poliovirus, los niños de todos los demás países siguen en riesgo de contraer la enfermedad. La importación de los poliovirus es fácil en los países libres de la enfermedad y los virus pueden propagarse rápidamente en las poblaciones no inmunizadas. El fracaso de la erradicación de la poliomielitis podría ocasionar en todo el mundo hasta 200 000 casos nuevos al año en un periodo de 10 años. La poliomielitis no tiene cura. Lo único que se puede hacer es prevenirla. La vacuna antipoliomielítica, administrada varias veces, puede ofrecer una protección de por vida. Fuente: OMS




Habiendo buena higiene, saneamiento y agua salubre ¿sigue siendo necesaria la vacunación?


La buena higiene, el saneamiento y el agua salubre son insuficientes para detener las enfermedades infecciosas, y la vacunación sigue siendo necesaria. Si no mantenemos tasas de inmunización óptimas —la llamada inmunidad colectiva—, las enfermedades prevenibles mediante vacunación volverán. Aunque las mejoras de la higiene, el saneamiento y la salubridad del agua ayudan a protegernos de las enfermedades infecciosas, muchas de ellas pueden propagarse independientemente de lo aseados que seamos. Sin vacunación, enfermedades que se han vuelto raras, como la tos ferina, la poliomielitis o el sarampión, pueden reaparecer rápidamente. Fuente: OMS




¿Son seguras las vacunas?


Las vacunas son seguras. Todas las vacunas aprobadas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de las diferentes fases de los ensayos clínicos, y siguen siendo evaluadas regularmente una vez comercializadas. Los científicos también siguen constantemente la información procedente de diferentes fuentes en busca de indicios de que una vacuna pueda tener efectos adversos. La mayoría de las reacciones a las vacunas son leves y temporales, tales como el dolor en el lugar de inyección o la febrícula. Los raros efectos colaterales graves notificados son investigados inmediatamente. Es mucho más fácil padecer lesiones graves por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna.





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